Aunque hay varios Estados europeos (entre ellos, España) que quieren seguir la estela de Australia y vetar las redes sociales a menores, hay uno que iba por delante del resto: Francia. El Estado francés estaba superando las diferentes etapas que le iban a convertir en pionero dentro del viejo continente para que, a partir del 1 de septiembre de este año, la prohibición se hiciera efectiva.
Pues no. El Gobierno francés acaba de encontrarse con un portazo que frena en seco sus planes: el del Conseil Constitutionnel, el Consejo Constitucional francés. Según este órgano equivalente al Tribunal Constitucional, la ley iba demasiado lejos y lo hacía torpemente.

