Cuando acostumbramos a hablar de especies invasoras, suelen salir a la palestra animales «exóticos» desde el punto de vista de la procedencia, sirva como ejemplo las avispas asiáticas o el ailanto, un árbol del que quizás no te suene su nombre pero sí su aspecto, ya que es un viejo conocido de los parques (cuyo origen es chino), pero la realidad es que no hace falta irse tan lejos: en España hay floras y faunas de lo más dispares que, llevados a otros ecosistemas, pueden provocar desastres naturales. Un ejemplo: un árbol tan mítico de Madrid que hasta sale en su escudo. Sí, el madroño.
Vaya por delante que en realidad el madroño mediterráneo (Arbutus unedo) no es exclusivo de Madrid, de ahí su nombre: de forma general, su hábitat extiende por las costas bañadas por el Mediterráneo. Pero resulta que las islas Canarias son atlánticas y no mediterráneas, por lo que el madroño «madrileño» no es endémico. Allí tienen su propio madroño, el Arbutus canariensis.

