Nuestro país necesita más vivienda. El Banco de España calcula que el ritmo de creación de hogares supera hasta tal punto al de la construcción de edificios que acumulamos un déficit de 750.000 casas desde 2021, un agujero que, advierte el organismo, podría ampliarse a un millón de viviendas en los próximos dos años. El problema es que, pese a ese desfase y la gravedad de la crisis residencial, algo que ha quedado patente con el ‘decreto Maricarmen’, la construcción sigue sin meter sexta. Y no solo por la burocracia o la escasez de suelo edificable.
Hay otro problema que la lastra: los costes.

