Entre Milán y París hay algo más de 800 kilómetros y ocho horas de coche. Ahora mismo están separadas por siete horas de tren. Y lo que es más importante, por una de las cordilleras montañosas más majestuosas de Europa. En los años 90 alguien se planteó que estas dos urbes tenían que estar unidas por un tren de alta velocidad. Más de 30 años después hay 3.000 personas excavando la montaña.
Pero se corre un riesgo: que el túnel no lleve a ninguna parte.

