Hubo un tiempo en el que China era el mercado más rentable para muchos de los fabricantes de automóviles europeos. Sin embargo, a lo largo de los últimos años hemos presenciado cómo startups y fabricantes locales se han puesto las pilas para, no solo saturar su propio mercado, sino ser protagonistas de una de las transiciones energéticas más importantes de la automoción. Y eso, las marcas alemanas, lo han notado muchísimo.
Un mercado complicado. Para marcas como Mercedes, BMW, Volkswagen, Audi o Porsche, China ha sido históricamente el más grande y lucrativo. Durante décadas, tener una estrellita en el frontal de tu coche era símbolo de estatus. Pero esa era está llegando a su fin a un ritmo acelerado, arrastrando consigo beneficios, empleos en las fábricas y hasta planes estratégicos en su propio país, Alemania.

