En enero de 2023, dos meses después del lanzamiento de ChatGPT, Nueva York vetó su uso en las aulas. En mayo de ese mismo año, levantó la prohibición y reconoció que había sido «miedo reflejo«. Nadie lo sabía, pero esto se iba a cnvertir en paradigmático.
Porque, desde entonces, lo que ha caracterizado a la relación entre los sistemas educativos y los chatbots son los ‘bandazos’ normativos. Y el mejor ejemplo no esá al otro lado del charco, sino en Cataluña.

