El Universo está lleno de excepciones. Planetas que orbitan tan cerca de su estrella anfitriona que esta debería haberlos destruido nada más nacer, agujeros negros resucitados que desafían las leyes de la física… En un lugar tan inmenso, lo excepcional a veces se convierte en regla. Aun así, no deja de sorprendernos. La última gran sorpresa ha llegado de la mano de un exoplaneta que gira en sentido contrario a su estrella, con una inclinación que tampoco cuadra con lo que sabemos del nacimiento de este tipo de objetos celestes. No es el primer planeta con estas características que se descubre. Sin embargo, para los otros hay una explicación muy clara, mientras que este está envuelto de un halo de misterio mucho mayor.
Un exoplaneta que no cuadra. Las estrellas nacen por el colapso de una nube de gas y polvo. Sin embargo, no toda esa materia se agota tras el nacimiento. Una parte de ella queda alrededor de la nueva estrella, convertida en lo que se conoce como disco protoplanetario. Ahí, a partir de “una semilla”, se va acumulando materia poco a poco, dando lugar a la formación de planetas. Por lo tanto, estos deben girar en el mismo sentido que la estrella. Al fin y al cabo, vienen del mismo sitio. El plano orbital también debe ser similar, exactamente por los mismos motivos.

