Francia tiene problemas de abastecimiento de gasolina. Desde el estallido de la guerra en Irán y los ataques de Ucrania a las refinerías rusas, el suministro mundial de combustible está en una situación crítica. Algo que no ha hecho más que agravarse en los últimos tiempos con los ataques hutíes a las infraestructuras sauditas y que podría ir a más de confirmarse los deseos de Donald Trump de cerrar el grifo de sus propias exportaciones.
Pero no solo es el propio suministro lo que importa. Todo esto pilla a Europa cerrando refinerías, un negocio hasta ahora algo ruinoso y poco alineado con los objetivos de cero emisiones netas que se habían propuesto en el continente, como explican desde Oil Price. Y aquí es precisamente donde España se guarda un as en la manga: nuestro país cuenta con ocho refinerías operativas que hacen que el impacto sea algo menor.

