Cada vez que llega una ola de calor extrema, hablamos de insomnio, deshidratación y golpes de calor, pero la crisis climática está destapando consecuencias fisiológicas en las que la medicina apenas había reparado hasta ahora. Y una de estas consecuencias es bastante importante, puesto que afecta a la mitad de la población y no es más ni menos que el ciclo menstrual.
Lo que ocurre. Las pruebas que tenemos ahora encima de la mesa nos apuntan que el calor extremo y las olas de calor pueden alterar el ciclo menstrual, afectando a su duración, su regularidad, la cantidad de sangrado y la severidad de sus síntomas. Y detrás de esto hay cambios hormonales que son provocados por las altas temperaturas.

