En España, la siesta es casi una institución cultural que supone un pequeño placer diario que tradicionalmente se ha asociado con un buen descanso y una recarga de energía. Sin embargo, la ciencia lleva tiempo afinando sobre este hábito y un reciente estudio acaba de confirmar lo que muchos investigadores sospechaban y es que no todas las siestas son iguales.
Bajo investigación. Un estudio publicado este mismo año ha conseguido analizar a 1338 adultos de 56 años o más a través de una pulsera de actigrafía durante catorce días. Además, definieron la siesta como cualquier periodo de sueño detectado entre las 9:00 y las 19:00 horas, y realizaron un seguimiento de los participantes durante 19 años.

