En Coomonte de la Vega (Zamora), un municipio de 175 habitantes según el padrón de la Diputación, los chavales iban al cole sin interrupción desde hace 130 años. Pero este curso 2026-2027 se quedó con 2 alumnos matriculados, por debajo del mínimo exigido, y cerró sus puertas. Los dos escolares que quedaban tendrán que desplazarse a Morales de Rey o a otro centro cercano. El edificio seguirá en pie, con su pizarra y sus pupitres intactos. ¿Entonces?
El número mágico es tres. En Castilla y León, una escuela rural unitaria necesita al menos tres alumnos matriculados con asistencia regular para seguir abierta; por debajo, la unidad cierra automáticamente. Coomonte no es el único caso zamorano: Torrefrades y Castrogonzalo también se quedan sin colegio por falta de matrículas, mientras que Villar del Buey, Casaseca de las Chanas y San Juan del Rebollar sobreviven este año pegados al límite, con exactamente tres niños cada uno. La confirmación oficial llegará el 9 de septiembre, como recuerda siempre la Consejería, aunque las familias ya conocen la situación.

