En julio de este año, ocurrió lo que se ha bautizado como ‘incidente Hugging Face’. Uno de los modelos de OpenAI accedió sin autorización a Hugging Face, otra startup de IA, durante un experimento en el que OpenAI bajó las restricciones de seguridad de GPT-5.6 Sol durante una evaluación interna. Esta prueba se convirtió en un ataque «sin precedentes» por parte de una IA y OpenAI reconoció que podrían haber reaccionado antes para detenerlo, pero básicamente dijeron que no era la primera vez y se encogieron de hombros esperando que pasara el chaparrón.
El problema es que la tormenta no amaina y en un contexto en el que OpenAI y Anthropic están pidiendo moderación con la IA (con muchos matices) y provocando algo de tensión con el gobierno de Estados Unidos, ha salido el secretario del Tesoro del país a decir que si algo así vuelve a pasar, la responsabilidad no es de algo etéreo como una IA: la responsabilidad es de los dueños de la IA.

