Cuando George Lucas ideó el universo ‘Star Wars’, bebió de un montón de fuentes. Para su fantasía aventurera espacial se inspiró en Kurosawa y en el western, pero necesitaba una identidad para los ‘malos’. El Imperio representaba la opresión y el control, siendo una representación absoluta del mal, y la asociación con el Tercer Reich estaba más que clara.
Algo similar pasó cuando Paul Verhoeven ejecutó su adaptación libre de ‘Starship Troopers’, con los protagonistas a los que seguimos formando parte de una maquinaria totalitaria y extremista en una sátira antifascista.

