Cada año miles de compañías compiten por aumentar sus ingresos, ganar cuota de mercado y atraer inversores. Lo que viene siendo la actividad normal en una empresa.
Sin embargo, un reducido grupo de gigantes empresariales ha alcanzado una escala tan extraordinaria que su actividad económica rivaliza con el PIB de muchos países, y las decisiones de sus CEO afectan a millones de trabajadores, condicionan mercados enteros y marcan el rumbo de sectores estratégicos como la tecnología, la energía, la sanidad o el comercio.

