Más o menos la quinta parte de todo el oro extraído por la humanidad a lo largo de la historia tiene un mismo dueño: los bancos centrales de los diferentes países, organismos que los han convertido en pieza clave de sus reservas atraídos por su seguridad, liquidez y rentabilidad. Eso no significa que todos los bancos centrales sigan la misma estrategia, atesoren la misma cantidad de metal ni (lo más importante) le otorguen el mismo peso en sus reservas internacionales.
La geografía del oro. El oro no es solo uno de los metales más codiciados que existen. Para los bancos centrales representa también un activo fiable, de ahí que a lo largo del mundo hayan decidido apostar por él para sus reservas. Tanto es así que el World Gold Council (WGC) calcula que, en conjunto, estos organismos poseen alrededor del 20% de todo el oro extraído a lo largo de la historia.

