Un minuto, más de un millón de objetos: China acaba de poner en marcha un telescopio hecho para mirar el cielo a toda velocidad

Cuando pensamos en un gran telescopio, solemos imaginar una carrera por ver más lejos, distinguir objetos más débiles o arrancarle detalle a regiones cada vez más remotas del universo. Pero hay otro problema menos evidente: el cielo cambia mientras lo observamos. Algunos fenómenos aparecen, evolucionan y se desvanecen en cuestión de segundos o minutos, de modo que no basta con tener sensibilidad. También hace falta llegar a tiempo. Esa es precisamente la clase de astronomía para la que China acaba de poner en funcionamiento un instrumento diseñado para mirar mucho cielo y hacerlo muy deprisa.

Ese instrumento es Tianyu, un telescopio óptico de un metro instalado en el monte Saishiteng, en Lenghu, dentro de la provincia china de Qinghai. El proyecto ha sido desarrollado conjuntamente por el Instituto Tsung-Dao Lee de la Universidad Jiao Tong de Shanghái y el Observatorio Astronómico de Shanghái, perteneciente a la Academia China de Ciencias, y acaba de completar con éxito su primera luz. Ese hito marca el final de su construcción, pero no todavía el comienzo de las observaciones científicas regulares: tras completar las pruebas y ajustes pendientes, el equipo prevé iniciar el sondeo en octubre de 2026.

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