En España todavía no podemos abrir una aplicación y pedir con normalidad un robotaxi completamente autónomo. Puede parecernos una escena lejana, aunque su despliegue aquí está cada vez más cerca, mientras que en ciudades de Estados Unidos y China estos vehículos llevan tiempo trasladando pasajeros sin nadie al volante. Y esa experiencia empieza a enseñarnos algo que quizá resulte menos evidente: cuando ya no hay conductor, no desaparecen necesariamente los ojos que observan lo que ocurre dentro.
Un viaje que acabó con policía. El ejemplo más reciente nos lleva a San Francisco, poco antes de las cuatro de la madrugada del 3 de septiembre. Dos menores, un chico y una chica, viajaban en un Waymo cuando la compañía detectó una infracción de sus condiciones de servicio relacionada con un arma, hizo detener el vehículo y avisó a los servicios de emergencia. La policía respondió con una parada de alto riesgo y, al registrar el coche, encontró un rifle cargado de estilo AR descrito como una «ghost gun«, además de presunta marihuana y espray de defensa. Ambos pasajeros terminaron bajo custodia y fueron trasladados a un centro juvenil.

