Ocurrió el 30 de agosto, aunque la Guardia Civil no lo hizo público hasta el 9 de septiembre. La central de alarmas avisó de un robo en curso en una vivienda de Corral de Almaguer (Toledo). Una patrulla de la Guardia Civil, reforzada por agentes de la Policía Local, llegó en minutos y sorprendió a uno de los presuntos ladrones saltando de tejado en tejado y colándose por los patios de las casas colindantes, en una huida que recorrió buena parte del casco antiguo del pueblo. Parece un noir, con sombras corriendo sobre la loza roja en plena noche.
Pero lo mejor llega al final. La persecución terminó en una zona sin salida. Acorralado, el joven sacó de entre la ropa un bastón-estoque e intentó atacar a los agentes. La pieza, especialmente ornamentada, tenía más pinta de atrezo de Arsène Lupin o del profesor Moriarty que de arma de pueblo. Los agentes lo redujeron por la fuerza. Y en el forcejeo resultaron heridos dos guardias civiles y un policía local. Dentro de la vivienda y en los alrededores, los agentes localizaron además distintos efectos ya reunidos, listos para sacarlos del domicilio.

