Hay lugares donde una mina de carbón y un invernadero comparten el mismo paisaje. En Dongsheng, en la región china de Mongolia Interior, se encuentra Minda, la mayor mina de carbón a cielo abierto del distrito. La explotación sigue funcionando y, a poca distancia de su zona de producción, podemos encontrarnos con hileras de invernaderos llenos de verduras. La imagen resulta extraña porque estamos acostumbrados a pensar en una mina como el final de cualquier uso agrícola del terreno. Aquí ocurre algo diferente: algunas de las superficies que la actividad extractiva había dejado atrás están volviendo a producir.
La escena de Minda sería mucho menos relevante si terminara en los límites de esa explotación. No es así. Solo en Ordos, las autoridades locales contabilizaban en 2025 un total de 39 proyectos de agricultura y ganadería ecológicas vinculados a la recuperación de terrenos mineros, además de otros usos como parques y plantas fotovoltaicas.

