En el día de ayer, fueron miles de personas las que pasaron mucho tiempo mirando al cielo para disfrutar del eclipse total que tuvimos la suerte de vivir en nuestro país. Pero cuando el fenómeno termina, es habitual pensar si los ojos han podido sufrir algún daño, si el dolor de cabeza que se siente posteriormente es normal o si el escozor que se siente puede ir a más. Algo que ha llevado a numerosas personas a urgencias por el temor a que algo les haya ocurrido en la vista.
El peligro silencioso. Algo que hemos escuchado de manera incansable durante las últimas semanas es que ver el eclipse sin la protección adecuada, o con descuidos puntuales, es una puerta asegurada a perder buena parte de la visión. Además, es algo de lo que no nos enteraríamos, puesto que la retina carece de receptores del dolor y los primeros síntomas de gravedad aparecerían en las horas posteriores a la exposición solar.

