Recuerdo cuando elegir el chatbot que quería usar era sencillo porque prácticamente solo había uno: ChatGPT. Poco a poco fueron apareciendo más y más alternativas, y el panorama hoy en día es completamente distinto. Tenemos, de hecho, demasiadas opciones, y precisamente lo difícil es responder a una pregunta clave: qué modelo de IA es el mejor.
La respuesta, por supuesto, depende según a quién le preguntes. Hay quien necesita una IA que le ayude a programar, otros quieren un asistente para escribir documentos y correos y por supuesto hay gente que solo quiere usar estos modelos como sustitutos del buscador de Google. Para unos puede que pagar una suscripción mensual esté totalmente justificado, pero para otros algún modelo gratuito es la solución ideal.

