Si hay alguien que piense a lo grande hoy en día, ese es Elon Musk. El magnate es una personalidad absolutamente polarizadora que genera tanta admiración como críticas, pero no se le puede negar que su ambición sigue siendo espectacular. Su último proyecto, Terafab, es una colosal plata de fabricación de chips con una superficie total de unos 100 millones de pies cuadrados, unos 9,3 millones de metros cuadrados.
Tan grande que es mejor compararlo con otros megaedificios. Es una dimensión que es más fácil entender cuando uno ve lo pequeñitos que deja al Pentágono o al Apple Park. El divulgador Nic Cruz Patane comparaba precisamente las dimensiones de Terafab con esos edificios y otros como la planta Giga Texas (10 millones de pies cuadrados) o el Mall Of America (5,6 millones de pies cuadrados). El proyecto ocupa mucha más superficie que esas cuatro construcciones combinadas. Sobre el papel esta instalación sería un absoluto hito, pero como sucede con los megaproyectos de construcción de Arabia Saudí, del dicho al hecho hay mucho trecho.

