Pensábamos que el mejor ejercicio a los 60 años era caminar. La ciencia apunta a la piscina como el "blindaje" definitivo

Cuando comenzamos a hacernos mayores, hay una recomendación que comienza a generar mucho protagonismo, que es la necesidad de mantenerse activo. Sin embargo, el desgaste articular, el miedo a las caídas o la pérdida de masa muscular suelen complicar la elección del deporte ideal. Y es aquí donde la piscina emerge no como una alternativa más, sino como el entorno biomecánico perfecto. 

Cada vez más importancia. Durante los últimos años, la ciencia ha dedicado un buen espacio para analizar los efectos que tiene la natación en nuestro organismo. Y el veredicto es que nadar o hacer gimnasia en el agua a partir de los 60 años produce una transformación integral que abarca desde la musculatura hasta el cerebro. 

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