El petróleo mundial está, una vez más, en jaque. En plena escalada del conflicto en Oriente Medio, Arabia Saudí se ha visto obligada a cerrar una de las principales alternativas al estrecho de Ormuz tras un ataque con drones desde Irak. Se trata de un oleoducto que atraviesa el país hasta llegar al Mar Rojo y que en los últimos seis meses ha sido crucial para el país, que es el mayor exportador de crudo del mundo.
De alargarse, este cierre podría suponer una caída récord en las exportaciones y hacer revivir el fantasma de las crisis del petróleo de los años 70, que contribuyeron a desencadenar una profunda recesión mundial.

