Lo plantaron en 1825 como alimento: 200 años después, se ha convertido en un árbol invasor que se combate con drones e insectos

Su fruta es de un rojo intenso, sabrosa y abundante, así que no cuesta mucho imaginarse la satisfacción que sintieron los hawaianos cuando a comienzos del siglo XIX descubrieron que el guayabo fresa (Psidium cattleianum) brotaba en sus tierras igual de bien que en los bosques de Brasil, de donde es oriundo. Tanto gustó aquel fruto dulce que, de hecho, acabó incorporándose a la gastronomía de las islas. Solo había un problema: el guayabo ha resultado ser una ávida especie invasora que dos siglos después trae de cabeza a las autoridades de Hawái.

Tanto, que han tenido que recurrir a un aliado inesperado: el T. ovatus.

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