Siempre me ha parecido curioso el dicho “no vamos a reinventar la rueda”. Se emplea cuando se intenta desarrollar una solución desde cero en lugar de aprovechar una ya probada que existe y funciona bien. Y digo que me parece curioso porque hemos reinventado la rueda en multitud de ocasiones, y seguimos haciéndolo.
Dos ejemplos son las ruedas sin aire y, sobre todo, las soluciones para los vehículos que operan en terrenos como los de Marte. Aunque circulares, su tecnología y diseño no tiene nada que ver con las ruedas que usamos a diario. Y, vale, acepto que, al ser circulares, realmente estamos cambiando los materiales, no reinventando el objeto.

