Los gurús de la IA nos contaron que esta tecnología iba a permitirnos trabajar menos horas, liberarnos de las tareas aburridas y rutinarias y a darnos tiempo para lo realmente importante. La promesa sonaba bien, pero hasta ahora lo único que parece estar consiguiendo la IA es incrementar la carga de trabajo para quienes deben revisar sus errores.
Pues resulta que, al menos en parte, sí parece que se está cumpliendo esa promesa. Un nuevo estudio del Banco Central Europeo pone cifras al tiempo que estaría ahorrando la IA a los trabajadores que la usan. Aunque no es la revolución que muchos esperaban, al menos es un principio.

