La odisea del emprendedor que compró un viejo crucero, gastó un millón de dólares en su restauración y no pudo disfrutarlo

No todos los proyectos de los que sueñan con tener su propio barco llegan a buen puerto. Ya conocíamos la historia de Clyde Stires, que construyó un enorme yate en su casa. El relato de Chris Willson es igual de interesante. A diferencia de Stires, Willson compró un antiguo crucero de origen alemán y gastó una fortuna en restaurarlo. Después de años de esfuerzo, sus planes se desvanecieron rápidamente.

Todo comenzó en 2008, cuando nuestro protagonista estaba navegando por la web y encontró un anuncio fuera de lo común: alguien estaba vendiendo un transatlántico que encontraba amarrado en Decker Island, California. Sin pensarlo demasiado, este emprendedor tecnológico decidió invertir en la embarcación. Tras cerrar la adquisición en 2008, trasladó su nuevo barco al Rio Vista para poder restaurarlo.

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