A las empresas que se dedican al desarrollo de modelos de inteligencia artificial (IA) les interesa tener sus propios chips para entrenamiento e inferencia. Google tiene sus TPU (Tensor Processing Unit) 8t y 8i, ambas de última generación. Meta, su familia de aceleradores MTIA (Meta Training and Inference Accelerator), con el recién presentado MTIA 300 a la cabeza. Y OpenAI tiene su chip Jalapeño, recién lanzado y optimizado para tareas de inferencia.
Amazon y Microsoft también han desarrollado sus propios aceleradores para IA, pero hay otra compañía que ha decidido recorrer este camino, y merece la pena que le sigamos la pista muy de cerca: Anthropic. A la compañía liderada por Dario Amodei le interesa tener sus propios chips por dos motivos. El más evidente no es otro que reducir su dependencia de las GPU de Nvidia, que tienen un coste muy alto y su disponibilidad oscila mucho debido a las dificultades que tiene TSMC, que es la empresa que las fabrica, a la hora de dar respuesta a la demanda.

