La fusión de agujeros negros que rompió todas las reglas tenía truco: una lente gravitacional pudo haber inflado su tamaño

En 2023 se detectó la mayor fusión de agujeros negros registrada hasta el momento. Fue, sin duda, colosal. Dos agujeros negros cuyas masas rozan el límite de lo que puede formarse a partir de una supernova se fusionaron para dar lugar a otro agujero negro aún más gigante, con una masa que supera dicho límite más que de sobra. Desde ese momento, los científicos han tratado de desentrañar cómo pudieron formarse estos fenómenos tan excepcionales. Ahora, un equipo de investigadores del Instituto Max Planck de Física Gravitacional ha dado una respuesta que no nos esperábamos: a lo mejor el Universo nos ha estado engañando todo este tiempo. Pero no el Universo en plan Paulo Coelho. El de verdad.

La lupa que nos engañó a todos. Según el estudio que se acaba de publicar, los dos agujeros negros inusualmente grandes que colapsaron en 2023 no eran tan grandes. Posiblemente, los vimos magnificados por un efecto de lente gravitacional. Esto ocurre cuando un objeto muy masivo distorsiona el espacio tiempo, como una pelota que cae sobre una tela y la hunde hacia abajo, provocando un efecto lupa que hace que veamos más grandes los objetos que hay detrás. 

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