Llevamos meses viendo a los robots de Unitree bailar, dar patadas de kung-fu y saltar más alto que cualquier atleta. Cada vídeo se hacía viral y muchos nos preguntábamos para qué servía tanto espectáculo si estas máquinas todavía no trabajan en fábricas ni en casas.
La respuesta a ese despliegue de habilidades ha llegado con la salida a bolsa de Unitree. Tal y como recogía Forbes, su fundador, Wang Xingxing, ha pasado a convertirse en una de las mayores fortunas tecnológicas de China en cuestión de horas.

