Ir a la playa y volver a casa más cansado que tras un día de trabajo no es extraño: la psicología sabe por qué te pasa

Llegar a la arena, clavar la sombrilla, desplegar la toalla y comenzar a pasar las siguientes horas alternando entre leer, dormir y darse algún chapuzón. En esta situación tan relajante, el esfuerzo físico consciente ha sido prácticamente nulo, pero sin embargo, al llegar a casa es común sentirse agotado como si se acabara de correr un maratón. Y esta sensación de cansancio sin hacer nada físico tiene una explicación

El cuerpo no para. El principal culpable de este agotamiento en un momento de ‘vacaciones’ es el estrés térmico. Los humanos somos animales homeotermos, lo que significa que necesitamos mantener una temperatura interna constante para que todos los procesos químicos que ocurren en nuestras células funcionen. Pero cuando nos exponemos al sol en pleno verano, el cuerpo tiene que tratar de refrigerarse a cualquier precio. 

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