Hace decenas de miles de años, una enorme masa de hierro atravesó la atmósfera y terminó sobre lo que hoy es Namibia. De aquel viaje sobrevivieron unas 60 toneladas concentradas en una sola pieza que continúa prácticamente en el mismo lugar. Pero lo desconcertante está alrededor: no hay un gran agujero, un borde levantado ni una cicatriz evidente del impacto. El meteorito Hoba está ahí, el misterio es cómo semejante monstruo pudo llegar al suelo sin dejar el cráter que esperaríamos encontrar.
60 toneladas enterradas bajo una granja. Hoba salió a la luz en 1920 en una granja próxima a Grootfontein, al norte de Namibia. La versión más repetida cuenta que el agricultor Jacobus Hermanus Brits estaba arando con bueyes cuando el arado chocó contra algo metálico imposible de mover, aunque existe otro relato atribuido al propio Brits según el cual descubrió una roca expuesta mientras cazaba y comprobó con un cuchillo que debajo había metal.

