Durante años, la ubicación de los cocodrilos de agua salada ha desconcertado a los biólogos, puesto que su presencia se extiende por una inmensa región, abarcando miles de kilómetros de océano abierto. Y la pregunta ante esta situación es prácticamente obligatoria: ¿cómo un reptil que pasa gran parte del tiempo en ríos y estuarios puede recorrer grandes distancias?
Como se vio. Para entender este fenómeno, un equipo de la Universidad de Queensland llevó a cabo un seguimiento de estos cocodrilos implantando diferentes emisores acústicos en su superficie. Unos equipos que iban a medir tanto la profundidad como la temperatura en 27 cocodrilos adultos en el río Kennedy y durante un total de 12 meses.

