A día de hoy es bastante común ver por la calle a personas que usan auriculares que funcionan a través de Bluetooth sin ningún tipo de cable de por medio. Para muchos aquí reina sobre todo la comodidad, pero hay algunas voces que apuntan a que es un auténtico peligro para nuestro cerebro y para nuestra longevidad, porque es casi como si nos estuviéramos poniendo un microondas en la cabeza debido a las ondas bluetooth que emite. Pero no es verdad.
No está comprobado. Estamos ya bastante acostumbrados a ver cómo el pánico a las radiofrecuencias vuelve de forma cíclica. Pasó con el 5G, con el WiFi y, por supuesto, sigue pasando con el Bluetooth. Sin embargo, cuando nos vamos a buscar algún estudio al respecto, la metáfora de la frecuencia microondas se desmorona rápidamente.

