El mercado de los plegables lleva ocho años resolviendo problemas de ingeniería. Apple llega cuando los que quedan son comerciales

En noviembre de 2018 salió a la venta en China el primer móvil plegable de la historia. Lo fabricaba Royole, una empresa de la que hoy no se acuerda nadie, costaba más de 1.300 dólares y era flojo por no decir un adjetivo peor: la pantalla se doblaba hacia fuera, el software iba a trompicones y daba la sensación de que lo ibas a reventar cada vez que lo cerrabas. Royole cayó en la bancarrota en 2024. Sin embargo, su idea de partida se va a subir al escenario del Steve Jobs Theater el día 9.

Entre medias han pasado ocho años de ingeniería obsesiva. Samsung presentó su primer Galaxy Fold en febrero de 2019 y tuvo que retrasarlo cuando varias unidades de prueba enviadas a periodistas se rompieron antes de que el móvil llegara a las tiendas. Fue una humillación pública, pero visto con perspectiva, también fue la mejor lección posible: técnicamente ya era «fácil» fabricar una pantalla capaz de doblarse, lo difícil era que sobreviviese a que el cliente la doblase todos los días durante años.

Leer noticia completa →