El gimnasio de los Picapiedra existe, y lo hemos probado: sus máquinas están hechas con palos, piedras y chatarra

Cuando uno piensa en hacer ejercicio, lo primero que suele venir a la mente es apuntarse a un gimnasio. Pagar una mensualidad, ir los primeros días, buscar una excusa para reducir la asistencia y, al final, terminar pagando sin acudir. ¿Quién no ha pasado por esto tras las vacaciones? Pues yo me encontré con una alternativa gratuita y al aire libre: un gimnasio donde todas las máquinas están construidas con chatarra, palos y piedras.

Suelo veranear por León, en la comarca de la Maragatería. La zona está salpicada de pueblos, algunos más pequeños que otros, unos con más gente y otros con menos, nunca demasiada. Cada cual con sus fiestas patronales compitiendo por atraer visitantes en pleno agosto. Y algunos no se conforman solo con sus fiestas, como es el caso de Valdespino de Somoza: este pueblo cuenta con un gimnasio ecológico. Me encontré con el cartel durante una visita y tuve que probarlo. Es una de las experiencias más extrañas que he tenido en la vida.

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