Las últimas imágenes de satélite han vuelto a poner el foco sobre una de las instalaciones militares más herméticas de China. Lo que hace unos años era poco más que una pista descomunal perdida en Xinjiang se está transformando a gran velocidad en un complejo centro de pruebas para los programas aeronáuticos más avanzados del país. Allí ya han aparecido los nuevos cazas de sexta generación chinos. Ahora, sin embargo, hay cuatro hangares extraordinariamente anchos los que están alimentando una posibilidad mucho más interesante.
Algo monstruoso. Sí, las imágenes tomadas el pasado 27 de agosto muestran una expansión acelerada de la remota base de pruebas situada cerca de Lop Nur, en el desierto de Xinjiang, una instalación que los analistas de TWZ han comparado de forma aproximada con el Área 51 estadounidense por su papel en el desarrollo de programas militares secretos.

