China está preparando su llegada a la Luna de una forma peculiar: hasta 30 días comiendo, durmiendo y aseándose sin levantarse

La última vez que un ser humano caminó sobre la Luna fue en diciembre de 1972. Desde entonces hemos enviado sondas, orbitadores y módulos de aterrizaje, hemos fotografiado su superficie con un nivel de detalle impensable durante el programa Apolo y hemos aprendido mucho más sobre nuestro satélite. Pero ningún ser humano ha vuelto a pisarlo. Más de medio siglo después, regresar obliga a recuperar capacidades que llevaban décadas sin ponerse a prueba y a resolver de nuevo una pregunta muy básica: cómo preparar nuestro cuerpo para vivir, aunque sea durante unos días, en entornos gravitatorios muy distintos al de la Tierra.

China está intentando resolver esa parte menos visible de una misión lunar mientras avanza con el resto de su programa tripulado. Su objetivo oficial sigue siendo llevar astronautas a la superficie antes de 2030, pero una de las pruebas que ha realizado para prepararse no necesita un cohete ni una plataforma de lanzamiento. Necesita una cama. En el experimento Dixing-3, varios voluntarios pasaron 15 o 30 días sin levantarse, realizando tumbados incluso las actividades más cotidianas. La pregunta que hay detrás es mucho más seria de lo que parece: qué podemos aprender así sobre un viaje a la Luna.

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