Apagar fábricas para ahorrar luz le está costando casi 1.000 millones a los españoles. Sigue siendo un chollo

El Servicio de Respuesta Activa de la Demanda (SRAD), que permite reducir temporalmente el consumo eléctrico en momentos puntuales para garantizar el equilibrio entre generación y demanda, volvió a activarse el pasado 20 de agosto alrededor de las 18 horas. Con esta, ya son siete las activaciones este año en las que, a petición de Red Eléctrica, la industria se desconecta en parte para reducir temporalmente el consumo eléctrico, y doce desde que se puso en marcha en 2022. En total, el coste del servicio, que acaba repercutiendo en la factura del consumidor, casi alcanza los 1.000 millones de euros.

Un sistema más flexible. Este servicio permite reducir la potencia de consumo en esos momentos en los que Red Eléctrica detecta que el sistema puede no disponer de los recursos necesarios para mantener el equilibrio entre generación y demanda eléctrica. Lo hace, como ya explicamos en Xataka, a través de una fórmula voluntaria en la que grandes consumidores eléctricos de la industria se comprometen a reducir o aplazar parte de su consumo cuando el operador lo solicite, al prever que la generación disponible no será suficiente.

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