En 2023, Alemania terminó de dar carpetazo a la generación de electricidad mediante energía nuclear. Ahora, en pleno impulso por liderar las renovables, va a convertir una de sus últimas centrales, la bávara Isar II, en un gigantesco sistema de almacenamiento en baterías y en un centro de datos IA.
Estos nuevos planes utilizarán la infraestructura ya existente y contribuirán a un mejor aprovechamiento de la gran capacidad de energía solar del estado, que no es poca.

