Es posible que si piensas en los grandes almacenes naturales de carbono tu mirada se vaya a las selvas. Sin embargo, en las costas tropicales existe otro mucho menos visible: los manglares acumulan enormes cantidades de carbono y guardan buena parte de ellas bajo sus raíces, atrapadas en capas de lodo anegadas durante siglos. El problema es que durante décadas países de todo el mundo han eliminado estos bosques para levantar piscifactorías, arrozales o plantaciones sin que desaparecieran únicamente los árboles.
Alterando sus suelos, han movilizado lo que permanecía enterrado debajo.

