El estrés hídrico que se vive en las Islas Baleares es un problema bastante importante, pero las soluciones que se ponen sobre la mesa están empezando a cambiar. Hasta ahora, la respuesta casi automática frente a esta escasez de agua ha sido la construcción de desaladoras, pero ahora están empezando a plantear ideas que se centran en la plantación de un millón de árboles en Mallorca por el mismo precio que costaría esta maquinaria.
La «cara B» de la desaladora. Para entender el porqué de esta propuesta forestal, primero hay que mirar al mar. En la última década, la dependencia tecnológica de Mallorca para obtener agua dulce se ha disparado y según el Informe Mar Balear, la producción de agua desalinizada en la isla se ha quintuplicado, pasando de 2,3 hectómetros cúbicos en 2013 a 12,9 hm³ en 2022. Y la maquinaria no se detiene, puesto que la administración quiere activar más desaladoras.

