Los centros de datos se han convertido en la cara visible de las críticas contra la IA. Consumen mucha energía y agua y una vez construidos no generan apenas empleo. Las protestas contra la construcción de nuevos centros en EEUU son enormes, pero en Quincy, una pequeña localidad agrícola del estado de Washington, llevan casi dos décadas viviendo una historia muy diferente.
El desembarco original. Microsoft llegó en 2006 a esta localidad buscando terreno barato y abundante energía hidroeléctrica. Luego llegaron también Yahoo, Intuit, y algunas otras empresas. Aquel desembarco tecnológico supuso rodear el pueblo de infraestructura digital, pero también se convirtió en el motor de las cuentas públicas de Quincy.

