Cuando pienso en Arnold Schwarzenegger mi mente lo imagina como el T-800 de Terminator. A mí me cuesta sacar al actor fuera de los entornos peliculeros, pero su vida va mucho más allá de personajes apocalípticos. En el mundo real, y aparte de gobernar California, Schwarzenegger hizo una contribución importante para salvar un entorno natural de ese preciso estado.
La propiedad. Corría 2016, y Schwarzenegger se juntó con Betty Weider, culturista y empresaria, para donar cerca de 16 hectáreas de una finca ubicada en Zuma Canyon, California. Esa parcela terminó integrándose en el Backbone Trail, una extensa ruta de senderismo que serpentea por los patrajes naturales de las montañas de Santa Mónica. No fue una donación cualquiera: la finca se había tasado en más de 500.000 dólares, unos 440.000 euros sin contar la inflación.

