En octubre de 2024, un pescador de la desembocadura del Guadalquivir sacó en la red una gamba que no había visto nunca. Ni él, ni ninguno de sus compañeros. De hecho, hasta que no intervino el CSIC, no supimos que era una Macrobrachium asiática. Se trataba de la primera captura en toda la península ibérica y la más occidental de Europa.
No sabemos cómo llegó, pero los investigadores sospechan que entró en el agua de lastre de un barco. Es decir, entró por la puerta.

