La mayoría de lugares famosos del mundo son como un premio al que se accede tras subir y subir. Al Faro del Caballo, en Santoña, se llega después de bajar. Primero aparece el Cantábrico entre los árboles. Después, el acantilado. Y finalmente, una escalera a la que parece que le han robado la montaña: 763 peldaños tallados en la roca del Monte Buciero.
Y ahora este escenario, como se puede ver en varios vídeos por X, está sirviendo a jóvenes que bajan hasta el antiguo faro y se tiran al agua desde las plataformas y salientes de la roca. El problema es que en 2026 esa escalera no es una atracción abierta al público: el acceso permanece cerrado por riesgo de desprendimientos, después de que grandes bloques de roca cayeran sobre el primer tramo. Y Santoña pide que, por favor, se tomen medidas cuanto antes.

