El Mazda CX-6e me ha hecho preguntarme algo que nunca hubiera pensado: ¿y si a Mazda le conviene traicionarse?

Es posible que hayas escuchado esta historia pero, por si todavía no lo sabías, te la cuento porque es importante para entender por qué una empresa japonesa con algunas de las señas de identidad más arraigadas de la industria del motor está vendiendo un coche chino en Europa que originalmente no esperaba tener en su catálogo.

Cuando China decidió que el coche eléctrico era el futuro (o su futuro, al menos) activó una serie de resortes para desarrollar una industria desde cero y posicionarse como los mejores en su tecnología. Sí, a los fabricantes nacionales les dieron terrenos, créditos blandos y, directamente el Estado se asentó con su propio dinero en la cuenta corriente de las compañías.

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