Hong Kong tiene algo que muchos aeropuertos querrían para sí. No es una nueva terminal: es un gato gigante interactivo

Cuando pensamos en los grandes aeropuertos, es fácil medirlos por pasajeros, terminales o conexiones. Hartsfield-Jackson Atlanta destaca por su enorme volumen de pasajeros, mientras otros, como Changi o Dubái, han convertido parte de la experiencia aeroportuaria en algo que va mucho más allá de esperar frente a una puerta de embarque. Incluso la ampliación del aeropuerto de Lima incorpora un proyecto denominado “Ciudad Aeropuerto”. Hong Kong también ha llevado esa lógica a su aeropuerto, aunque de una forma bastante menos previsible.

La respuesta tiene forma de gato, es naranja y parece haberse quedado dormida en mitad del aeropuerto. La instalación se llama oficialmente ‘A Moment to Purr’ y forma parte de la oferta que el Aeropuerto Internacional de Hong Kong presenta a sus pasajeros. No es una recreación digital ni una de esas imágenes virales que terminan circulando sin contexto: el animal existe físicamente y los viajeros pueden encontrárselo dentro de la terminal. 

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