No son cuidadores, ni enfermeros, ni terapeutas. A medida que China envejece y crece el número de ancianos que viven solos, un nuevo perfil laboral toma forma en el gigante asiático: los «hijos subcontratados», adultos que a cambio de unos cientos de yuanes ofrecen compañía y asistencia a los mayores. Sus servicios se anuncian en redes y empiezan a ser tan comunes que ya han abierto un debate interesante en el país, sobre todo porque (a diferencia de los enfermeros o cuidadores especializados), no tienen por qué estar cualificados.
Es la enésima prueba de que algo está cambiando en China.

